domingo, 27 de agosto de 2017

SOBRE LA AMISTAD Y OTRAS ILUSIONES

                                                         Al duende del arpa

Ya subí a la cima, compré una guitarra
destilé mi infancia fermentada en el consultorio
de un conductivo conductual.

Ya asomé mi cutis al ajetreo constante de la tormenta
Ya besé con las heridas frescas y exprimí los ojos
por un varón de abundantes barbas.

Ya miré a mi madre embarrada de su respectiva vejez

Ya estoy aquí
parada entre la lluvia torrencial del tiempo

y se han ido tantos

Tantos pies han pisado estas calles,
que el monumento de mi corazón
es
patrimonio
cultural

Ya bebí de la embriaguez juvenil
y la sobriedad de los instantes de inevitable madurez

Ya fui
Roca
viento
sal
rayo
olvido
insensatez

Ya fui escoria
inmundicia
función, actor y espectador

víctima y victimario

Ya profesé el idioma de la virtud
y la envestidura de la doble moral

Han sido tantos caminos
tantos rostros
tanto llanto

Y has quedado tú
reflejo de la constancia

Has sido una mano tendida,
te juro amigo que entre todo este infortunio
has sido la mejor soledad compartida.

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