Al que elige distancia
Cuando las ansias abandonen el templo de tu orden,
y las murallas construidas truenen insensibles
accede a las fibras engranadas a mis sesos, contagia
tu pesar inmenso, veneno absuelto, tu llanto sonoro (y su mar sencillo)
sonriendo diré ese presagio tuyo
y de inmediato acudiré
a
tu
incesante
apuro
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